Historia de la marca en Argentina
Revista
Corsa N 165 año 1969
Lotus
Made in Argentina "Para
una minoría selecta"
Algo
que parecía imposible: poder gozar de las virtudes y
las incomodidades de un verdadero auto deportivo; el
Lotus Seven fabricado en Argentina con material argentino.Antes
de fin de año serán entregadas las primeras unidades
de una producción mensual limitada. Comencemos a disfrutarlo
Hace
unos años, una revista inglesa resumió sus impresiones
de manejo del Lotus Seven en muy pocas líneas y de la
siguiente manera: “El Lotus Seven es un auto realmente
deportivo. Tan deportivo que es necesario que el comprador
potencial disponga de por lo menos dos cosas: un sobretodo
bien grueso para anular parcialmente las vibraciones
que se transmiten en el chasis y evitar que se caiga
la dentadura completa y una novia muy comprensiva que
este dispuesta a hacer malabares para subir a su auto,
adoptando las posiciones más insólitas y ridículas que
mente humana haya imaginado. En invierno morirá de frío
y en verano de calor... pero pese a todo esto, es un
auto sensacional. Lo que en otro auto es imperdonable,
en el Lotus se hace llevadero por la alegría y satisfacción
que a uno lo envuelve cuando esta tras el volante...”.
Esta es sin temor a equivocarnos la mejor definición
de auto realmente sport o deportivo y, en este caso
de las sensaciones que se sienten al conducir un Lotus
Seven. Es un aparato agradablemente incomodo.
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De
donde
salió este bicho? No es un chiste es una verdad:
el Lotus Seven es el que siguió al Lotus Six.
Su aparición se produjo a mediados del 1957, año
en que se construyó el primero y que como sucedió
por mas de una década se vendió en “kits” (cajones)
para que el comprador lo armara como un rompe
cabezas. Fue una especie de gusto que se dió Colin
Chapman, transformándose en un buen negocio debido
a la demanda surgida entre el publico inglés por
el nuevo y personalísimo Seven.
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Su
chasis era tubular y aprovechaba muchas soluciones que
anteriormente utilizara el MK11 (pues el Seven no salió
correlativo al Six, sino mucho después), versión que
obtuvo triunfos importantes en el campo deportivo. Desde
1957 hasta nuestros días los cambios a los que fue sometido
fueron muy pocos y solo se redujeron a cambios en el
aspecto exterior del auto.
La
base de su estructura perdura.En sus comienzos fue bautizado
con BMC “A”. Más tarde fue remplazado por el 105 E Ford
de 1.100 cc original del Anglia con opción de 109 Cosworth
de 1.300 cc con dos árbol de leva laterales. En estos
momentos se ofrece con dos motores a elegir: un 1.300
cc original del Escort y una unidad de 1.600 cc denominado
Cross-Flow de unos 94 HP con carburador Weber 36-36,
con una relación peso potencia de 5.53 Kg. por HP, que
es una cifra más que interesante si lo comparamos con
un Torino 380 W que esta en los 8.37 Kg. por HP. Todo
esto por tan solo 800 libras (700.000 nuestros de los
actuales) y el privilegio de poseer un Lotus, que por
lo menos tiene en la trompa un escudo similar al que
Graham Hill tiene en su 49 de Fórmula 1. Además, el
gusto de viajar a 185 Km. por hora sin inconvenientes
y doblar de cualquier forma en cualquier lado sin preocuparse
demasiado. El largo total del auto es de 3.33 m. De
trocha tiene 1.20 m y una distancia entre ejes de 2.23
m. La altura de Seven sin capota (al borde superior
del parabrisas) es un 1 m clavado y con capota de 1.10
m. De ancho 1.55 m. Chiquito, ¿no?. En un garaje de
Vicente López... La idea se venía maquinando. Se empezó
a trabajar los primeros días de enero de este año. Tres
amigos que se transformaron en socios empezaron a materializarla.
Edgardo Boschi, Jorge Mutio (uruguayo) y Richard Vignoles
(inglés de 30 años) con Jorge Gonzalez (ex empleado
de Formisano y Crespi) que se dedicó al armado y compartió
desde el primer día el nacimiento del primer Lotus Seven
Argentino. En los múltiples de escapes y soldaduras
de caños se desempeño el uruguayo José Mota. En poco
más de 4 meses el Lotus Seven estaba terminado. “Este
auto no tiene un solo tornillo importado, es Argentino
de pie a cabeza”, dice Richard Vignoles (con cursos
especializados en Ford Dageham de Gran Bretaña y en
Lotus Cars en el departamento de componentes), con mucho
orgullo por el que considera en gran parte “su auto”.
Precisamente Vignoles fue el encargado de interiorizarse
de la construcción del Seven. Estuvo en fabrica. Trato
con los técnicos e ingenieros de GB, el mismo armo el
Seven que trajeron a Buenos Aires y que sirvió de molde
patrón para realizar la versión criolla. “Lo armé de
punta a punta. Lo desarme en Buenos Aires, copiamos
las geometrías de suspensiones y la estructura del chasis
fielmente, sin ningún tipo de tolerancias y lo volví
a armar... y ahí está tal cual lo ven. Lo único que
hicimos fue cambiar los amortiguadores por otros más
blandos y adaptar el auto a nuestras calles, porque
cuando lo trajimos casi no se podía andar. .. era una
cosa insoportable”. Allí en garaje –ni una pelusita
en el suelo – de la casa de Boschi en Vicente López
se engendró el Lotus Seven argentino.
| Dos
Lotus amarillos con franja
verde británica al medio, de aspecto similar. Solo
las llantas de diferencia (las del original son
de magnesio) y la toma de aire de los carburadores,
que en lugar de estar a la derecha, en el nacional
están colocadas sobre la izquierda debido a la ubicación
del múltiple de admisión. El made in Argentina es
muy superior al producto Inglés en referente a terminación.
El tablero, los ensambles de chapa y tapizado, dan
una impresión más exquisita y detallista de nuestro
Lotus Seven. |
 
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El
Motor Posiblemente este rodando por nuestras calles
para el mes de octubre. Estará equipado con Fiat 1500.
Motor de Serie con un múltiple diferente, ya que el
caño de escape es lateral y a la vista, con un solo
silenciador (o silencioso como dice Vignoles), mientras
que el carburador y su múltiple son los de Serie.
En
suma unos 75 HP reales que le darán una salud interesante
y le permitirán desarrollar sus 165 km/h sin mayores
inconvenientes. La caja de cambios es también Fiat de
cuatro marchas con relaciones del 1500 y el trambalador
modificado. El puente trasero también es de 1500. Es
decir toda la mecánica será Fiat, por lo que se garantiza
robustez y la ventaja que significa tener elementos
de Serie en un auto deportivo y que permiten hacer viajes
insólitos sin mayores problemas de repuestos. Y eso
es importante. Por rara coincidencia el diferencial
de Fiat es exactamente igual al del Escort que se usa
en el Seven de GB, pero el sistema de suspensión es
Lotus. Usa amortiguador concéntrico al espiral colocado
en forma perpendicular al eje, con dos reactores longitudinales
y un sistema de triangulación simétrico hacia atrás
tomado sobre la parte superior de la bocha del diferencial
¿Por qué? “ Es el que más se asemejaba al original y
el que mejor se adaptaba al auto. Además tiene una buena
caja y diferencial...” es la explicación de Boschi.
Comparando ambos Anduvimos en los dos. En el genuino
y en el nacional. Puede que lleguen a pensar que somos
unos nacionalistas recalcitrantes, pero se equivocan,
solo tratamos de ser objetivos. Primero salimos con
el inglés Richard Vignoles al volante –nosotros no pudimos
probarlo porque la pedalera estaba a la medida de él
y a nosotros nos quedaba corta- y Parabrisas-Corsa en
el asiento de la derecha. El arranque fue instantáneo.
El ronroneo del Cross-Flow era muy agradable. El caño
de escape dejaba escapar una sinfonía. Una primera larga
y el auto salió arando. Pero arando en serio. Tomamos
Libertador y lo fajamos en forma. Una tercera de 130
km/h, y 150 km/h en cuarta... después tuvimos que levantar
porque la caminera de Martínez estaba cerca. Un empuje
impresionante. Una aceleración escalofriante. Casi increíble.
Superior a la de cualquier auto que alguna vez hallamos
subido. Excelente estabilidad (casi inesperada) y una
potencia que permite corregir errores, secundada por
neumáticos Dunlop radiales especiales para lluvia. Quedamos
encantados pero nos interesaba más el otro. El motor
estaba en ablande y no se le podía bajar la chancleta
como habíamos deseado. Una o dos veces se lo piso a
fondo y el coche respondió de las mil maravillas. La
suspensión es más agradable y el andar más cómodo. La
terminación netamente superior. El cockpit es reducido
pero muy cómodo una vez que el conductor tomo posición
de manejo. El asunto es entrar. El volante esta bastante
alejado y ángulo ideal de unos 110 º formado por los
brazos es la posición natural apenas uno se acomoda.
Todos los instrumentos son visibles y la palanca de
cambios está montada a cm del volante al igual que todas
las llaves del tipo Smiths (Di Tella). Dobla como una
diosa griega y la dirección al igual que en el inglés
es super directa (vuelta y media de tope a tope). La
pedalera es del tipo fórmula, con pedales muy juntos,
pero una vez que se les tomo la mano o mejor dicho el
pie, son maravillosos. El punta y taco sale solo. Los
frenos son netamente superiores al británico.
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Conclusiones
Nadie podrá decir jamás que es un coche sin personalidad
porque eso es lo que precisamente le sobra. No
es estético, no es fluido, pero tiene ese “noséqué”
que lo hace irresistible y deseable. Destila carácter
y tiene, dentro de su aspecto funcional, detalles
de exquisitez. La idea –y por qué no “sueño”-
de Boschi, Mutio y Vignoles se ha concentrado.
El Lotus Seven se ha concentrado.El Lotus Seven
ha cobrado forma y en pocos meses tendremos los
primeros ejemplares por nuestras calles, aunque
su fabricación será en pequeña serie, alrededor
de seis por mes. Habrá que anotarse ya mismo.
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El
primer paso ha sido dado. El segundo posiblemente sea
mucho más importante, más ambicioso. Pero por ahora
ocupémonos del Seven, que tiene que ser razón de orgullo
para todos. Un verdadero auto deportivo, para una selecta
minoría que este dispuesta a sufrir incomodidades agradables.
Club
Lotus Argentina